{"id":1895,"date":"2023-11-27T12:44:02","date_gmt":"2023-11-27T17:44:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/?p=1895"},"modified":"2023-11-27T13:26:53","modified_gmt":"2023-11-27T18:26:53","slug":"el-duomo-de-florencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/2023\/11\/27\/el-duomo-de-florencia\/","title":{"rendered":"El Duomo de Florencia"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>Cr\u00f3nica de Viaje <\/strong><br>Por: Faidiver Durango Durango<\/p>\n\n\n\n<p>Pensar que iba a conocer la ciudad de las luces, y no me refiero a Par\u00eds, sino a Florencia, Italia, la ciudad donde el &#8220;Siglo de las Luces&#8221; explot\u00f3 en conocimiento y arte, me hac\u00eda sentir algo irreal, como si me fuese a encontrar con vivencias mitol\u00f3gicas que solo estaban en mi mente, fruto de la lectura y pasi\u00f3n por esos a\u00f1os del Renacimiento. Pensaba en c\u00f3mo ser\u00eda mi encuentro con el Duomo de Brunelleschi o con el David de Michelangelo; era una dulce ansiedad que ya me hab\u00eda situado en la ciudad eterna, en la estaci\u00f3n Roma Termini, donde un tren aguardaba por m\u00ed en mi \u00faltima traves\u00eda hacia mi cita pactada con la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, el r\u00e1pido tren inici\u00f3 su marcha, y Roma, con su imperio, iba quedando atr\u00e1s. En muy corto tiempo, me adentraba a la Campi\u00f1a de la Toscana, donde delicadas colinas y suaves praderas se confunden con poblados diminutos. All\u00ed se mezclan antiguas abad\u00edas y antiqu\u00edsimos prioratos que me llevaban poco a poco a ser parte de esa Edad Media que se qued\u00f3 anquilosada en sus viejas ruinas. Geranios se ven adornando vetustas paredes medievales, rincones inmortales, quiz\u00e1s olvidados por la premura y la velocidad del viaje, y que van creando la necesidad imperiosa de volver con paso lento a recoger recuerdos e historias con sabor a vino y a trufa, en verdes y ondulados campos cubiertos de la vid jugosa, en parches impregnados de tonos verdes y amarillos, en mares de girasoles, de olivos irreverentes, con una c\u00e1lida bruma que te hace iniciar un suspiro.<\/p>\n\n\n\n<!-- default-view.php -->\n<div\n\tclass=\"ngg-galleryoverview default-view \"\n\tid=\"ngg-gallery-03539b02fb62dd30a86aaba95634086e-1\">\n\n\t\t<!-- Thumbnails -->\n\t\t\t\t<div id=\"ngg-image-0\" class=\"ngg-gallery-thumbnail-box \" >\n\t\t\t\t        <div class=\"ngg-gallery-thumbnail\">\n            <a href=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-10.jpg\"\n               title=\"\"\n               data-src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-10.jpg\"\n               data-thumbnail=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-10.jpg\"\n               data-image-id=\"45\"\n               data-title=\"Untitled design - 1\"\n               data-description=\"\"\n               data-image-slug=\"untitled-design-10\"\n               class=\"ngg-simplelightbox\" rel=\"03539b02fb62dd30a86aaba95634086e\">\n                <img\n                    title=\"Untitled design - 1\"\n                    alt=\"Untitled design - 1\"\n                    src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-10.jpg\"\n                    width=\"240\"\n                    height=\"160\"\n                    style=\"max-width:100%;\"\n                \/>\n            <\/a>\n        <\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div> \n\t\t\t\n\t\t\t\t<div id=\"ngg-image-1\" class=\"ngg-gallery-thumbnail-box \" >\n\t\t\t\t        <div class=\"ngg-gallery-thumbnail\">\n            <a href=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-9.jpg\"\n               title=\"\"\n               data-src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-9.jpg\"\n               data-thumbnail=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-9.jpg\"\n               data-image-id=\"46\"\n               data-title=\"Untitled design - 1\"\n               data-description=\"\"\n               data-image-slug=\"untitled-design-9\"\n               class=\"ngg-simplelightbox\" rel=\"03539b02fb62dd30a86aaba95634086e\">\n                <img\n                    title=\"Untitled design - 1\"\n                    alt=\"Untitled design - 1\"\n                    src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-9.jpg\"\n                    width=\"240\"\n                    height=\"160\"\n                    style=\"max-width:100%;\"\n                \/>\n            <\/a>\n        <\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div> \n\t\t\t\n\t\t\t\t<div id=\"ngg-image-2\" class=\"ngg-gallery-thumbnail-box \" >\n\t\t\t\t        <div class=\"ngg-gallery-thumbnail\">\n            <a href=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-11.jpg\"\n               title=\"\"\n               data-src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/Untitled-design-11.jpg\"\n               data-thumbnail=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-11.jpg\"\n               data-image-id=\"47\"\n               data-title=\"Untitled design - 1\"\n               data-description=\"\"\n               data-image-slug=\"untitled-design-11\"\n               class=\"ngg-simplelightbox\" rel=\"03539b02fb62dd30a86aaba95634086e\">\n                <img\n                    title=\"Untitled design - 1\"\n                    alt=\"Untitled design - 1\"\n                    src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/gallery\/el-duomo\/thumbs\/thumbs_Untitled-design-11.jpg\"\n                    width=\"240\"\n                    height=\"160\"\n                    style=\"max-width:100%;\"\n                \/>\n            <\/a>\n        <\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div> \n\t\t\t\n\t\n\t<br style=\"clear: both\" \/>\n\n\t\n\t\t<!-- Pagination -->\n\t<div class='ngg-clear'><\/div>\t<\/div>\n\n\n\n\n<p>Sin sentir que el tiempo estaba entrando a Florencia, me palpitaba el coraz\u00f3n, la respiraci\u00f3n era m\u00e1s acelerada, mis ojos altivos y en alerta para ver el Duomo a lo lejos. Pero no, a\u00fan el destino no daba respuesta al encuentro. Hab\u00eda llegado a la Terminal de Firenze; mi hospedaje estaba cerca. Ser\u00eda en una edificaci\u00f3n que data del a\u00f1o 1300 con innumerables modificaciones, pero con la fama de que dormir\u00eda cobijado por cientos de a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis primeros pasos en Florencia me permitieron atravesar la Piazza di Santa Mar\u00eda Novella con la imponencia de su bas\u00edlica g\u00f3tica y su m\u00e1rmol verde y blanco de estilo renacentista. Alrededor, peque\u00f1os edificios entrelazados con l\u00edneas que desvirt\u00faan la perspectiva. Esa primera ruta me acercaba al r\u00edo Arno, c\u00f3mplice del Ponte Vecchio, el puente medieval m\u00e1s famoso de Florencia, donde transcurr\u00eda la vida comercial en la Edad Media, saturado de carniceros y expulsados despu\u00e9s para darle la bienvenida a los orfebres que desde el inicio del Renacimiento hasta hoy contin\u00faan con su actividad econ\u00f3mica. Por su corredor Varsoviano, Cosimo I de Medici lo atravesaba desde el Palazzo Pitti hasta el Palazzo Vecchio. Me detuve en la mitad del Puente a la Carraia; al fondo estaba el Ponte Vecchio esperando que lo atravesara. No era solo leer la historia; hab\u00eda que estar ah\u00ed para sentir y poder describir su belleza y su particular magia.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00eda llegado muy pronto a donde pernoctar\u00eda, un edificio achacoso y senil en una vejez perpetua, con unas escaleras no formales de pelda\u00f1os arrogantes en su forma, pero que cumpl\u00edan su imperiosa funci\u00f3n. Descargu\u00e9 mi equipaje, descubr\u00ed mi palacete min\u00fasculo, pero terriblemente bello como todo en Florencia. Tom\u00e9 aire y me prepar\u00e9 para ir tras mi cita, ese encuentro so\u00f1ado con el Duomo. Sal\u00ed y me encontr\u00e9 con estrechas callejuelas que me dejaban sin aliento; cada punto fijo era perfecto, sublime, con la rom\u00e1ntica luz del ocaso. Firenze y su magnificencia se reflejaban en cada lugar; en cada paso que daba, era un recorrer de historias de personajes que dieron a su nombre la importancia que la humanidad enaltece. Su florecer en el arte y en el conocimiento me daba la sensaci\u00f3n de que al voltear una esquina pudiera identificar a Leonardo Da Vinci, impoluto en sus ideas e inventos; muy seguramente, por donde camin\u00e9, \u00e9l transcurri\u00f3 con su larga barba y su cabello blanco, como la historia no lo ha presentado.<\/p>\n\n\n\n<p>Me imagino como habitante de esa \u00e9poca, caminando por las calles de Florencia y saludando a Miguel \u00c1ngel Buonarroti, quiz\u00e1s conversando con Donatello, discutiendo si realmente el fin justifica los medios con Maquiavelo, mucho antes analizando la Divina Comedia con Dante Alighieri, en una tertulia con Rafael, con Vasari, con Giotto, o quiz\u00e1s persiguiendo a Filippo Brunelleschi para entender c\u00f3mo construy\u00f3 el Duomo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"485\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-485x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1909\" style=\"width:409px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-485x1024.jpg 485w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-142x300.jpg 142w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-768x1620.jpg 768w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-728x1536.jpg 728w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-971x2048.jpg 971w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/20200102_031335-scaled.jpg 1213w\" sizes=\"auto, (max-width: 485px) 100vw, 485px\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Estar en Florencia es entender que dormir\u00e1s en el mayor museo del pensamiento creativo de la humanidad. Es comprender el momento exacto donde el hombre dej\u00f3 de pensar en la teolog\u00eda que dominaba la Edad Media, en ese oscurantismo cristiano de los monasterios, y descubrir la belleza del g\u00e9nero humano en su desnudez, en su perfecci\u00f3n. Aqu\u00ed, Dios y el hombre se enfrentan con teor\u00edas creadas por el mismo hombre, pero esa lucha la gana inicialmente la Santa Inquisici\u00f3n ante la abjuraci\u00f3n de Galileo Galilei, que pese a su humillaci\u00f3n, nos deja la herencia de la verdad comprobable y lo hace ganador de esa batalla 359 a\u00f1os despu\u00e9s, cuando Juan Pablo II pide perd\u00f3n por la condena injusta de Galileo por afirmar que la tierra giraba alrededor del sol. Por tanto, en mi camino a mi encuentro, recordaba su famosa frase \u201cY sin embargo, se mueve\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Y as\u00ed como el universo se mov\u00eda en la mente de Galileo, mi esp\u00edritu viajaba en todas las direcciones. Estaba a metros del museo de la Academia, donde est\u00e1 el David de Miguel \u00c1ngel con sus formas perfectas, con la exactitud y precisi\u00f3n del cincel donde, absorto, imagino c\u00f3mo hizo Miguel \u00c1ngel para tallar el m\u00e1rmol debajo de la piel de su David y encontrar sus venas, m\u00fasculos y tendones que nos dejan perplejos ante tanta perfecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche me arropaba con sutiles l\u00e1mparas de calles que inspiran poemas buc\u00f3licos, con versos de ventanas, con portones que riman con cada color de sus envejecidas fachadas. Hasta llegar a una esquina que me permit\u00eda ver una pared de rasgos verdes y blancos. La identifiqu\u00e9 perfectamente como si la conociera de siempre. Aceler\u00e9 mi paso, miraba hacia arriba, pero los edificios escalados por balcones no me dejaban ver. Sab\u00eda que hab\u00eda llegado el momento; estaba a unos metros de una esquina con un farol como testigo que iluminar\u00eda mi encuentro. Segu\u00ed apresurado y, alcanzando el farol, mis ojos se elevaron, y ah\u00ed estaba, resignado a mi contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Ante m\u00ed ten\u00eda El Duomo, el mayor hito de la ingenier\u00eda actual, para m\u00ed el m\u00e1s grande suceso de la arquitectura renacentista: el milagro de Filippo Brunelleschi, una idea de ladrillo y mortero, una respuesta a un mundo viejo que indicaba que El Renacimiento hab\u00eda llegado. Ya no eran fotos en una enciclopedia, ni videos de documentales, ni cuentos, ni leyendas. Ah\u00ed estaba, adornando la catedral de Santa Mar\u00eda del Fiore. Fui acerc\u00e1ndome y t\u00edmidamente toqu\u00e9 sus muros; me impregn\u00e9 de los sue\u00f1os que se cumplen cuando viajamos y dejamos que los sentidos despierten ante la tranquilidad de la belleza.<\/p>\n\n\n\n<p>Perplejo, enmudecido, con l\u00e1grimas rodando y contemplando m\u00e1s de 4 millones de ladrillos y un peso de 40 mil toneladas, entend\u00ed que la vida me premiaba con ver una de las obras m\u00e1s perfectas, s\u00edmbolo de una era, fruto de la creatividad y quiz\u00e1s de la m\u00e1gica relaci\u00f3n Dios-Hombre en la tierra.<\/p>\n\n\n\n\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cr\u00f3nica de Viaje Por: Faidiver Durango Durango Pensar que iba a conocer la ciudad de las luces, y no me refiero a Par\u00eds, sino a Florencia, Italia, la ciudad donde el &#8220;Siglo de las Luces&#8221; explot\u00f3 en conocimiento y arte, me hac\u00eda sentir algo irreal, como si me fuese a encontrar con vivencias mitol\u00f3gicas que &hellip; <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1900,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"ngg_post_thumbnail":0,"footnotes":""},"categories":[140],"tags":[],"class_list":["post-1895","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-viaje"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1895","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1895"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1895\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1910,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1895\/revisions\/1910"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1900"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1895"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1895"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1895"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}