{"id":1570,"date":"2023-05-08T11:47:20","date_gmt":"2023-05-08T16:47:20","guid":{"rendered":"https:\/\/www.jacom.co\/larevista2\/?p=1570"},"modified":"2023-05-08T15:10:28","modified_gmt":"2023-05-08T20:10:28","slug":"escribo-para-un-mundo-simple-descomplicado-oliva-sossa-de-jaramillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/2023\/05\/08\/escribo-para-un-mundo-simple-descomplicado-oliva-sossa-de-jaramillo\/","title":{"rendered":"\u201cEscribo para un mundo simple, descomplicado\u201d: Oliva Sossa de Jaramillo"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Cada pueblo tiene qui\u00e9n lo escriba. Oliva Sossa de Jaramillo es una de las escritoras jericoanas m\u00e1s importantes con cuatro libros de poes\u00eda publicados y una extensa obra in\u00e9dita. Asumi\u00f3 los oficios de escritora y madre con el esmero de los seres creativos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em><strong>Texto: Laura Ospina Montoya<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Oliva Sossa de Jaramillo creci\u00f3 con la familia del m\u00e9dico Jos\u00e9 Domingo G\u00f3mez Moreno, en una casa de una esquina del parque de Jeric\u00f3. Era de tapia, colgaban las macetas y hab\u00eda una habitaci\u00f3n del \u00abcoco\u00bb, un fog\u00f3n de piedra y un solar para jugar.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa de la esquina, escribi\u00f3 Oliva,&nbsp;ten\u00eda cuatro balcones para un lado y tres para el otro desde donde ella miraba los muchachos, escuchaba las canciones de la cantina de enfrente y ve\u00eda pasar \u00abla vida provinciana\u00bb. La casa ten\u00eda un patio de abajo por donde hab\u00eda una puerta de abajo y entraban las personas de abajo. En el patio, los ni\u00f1os hac\u00edan fila los domingos para que Mar\u00eda los ba\u00f1ara con sus \u00abelementos de tortura\u00bb. Trece ni\u00f1os llenaban la casa y gastaban el tiempo cont\u00e1ndose historias de <em>Los hermanos Grimm<\/em>, <em>Alicia en el pa\u00eds de las maravillas<\/em>, <em>Barba Azul<\/em> y <em>Alibab\u00e1 y los 40 ladrones<\/em>. Oliva presid\u00eda estas reuniones que fueron su primer contacto con la literatura e hizo que en las noches la casa se llenara de monstruos. Hab\u00eda seis habitaciones amplias y se viv\u00eda el encierro del para\u00edso, sin muchos medios de comunicaci\u00f3n ni alguna guerra. Por eso en esa \u00e9poca \u00abel tiempo rend\u00eda\u00bb para robar golosinas y parva trenzada, espiar a las visitas, atrapar a doce oyentes peque\u00f1os con historias de espantos aut\u00f3ctonos, temer al ruido de los b\u00fahos, apachurrar gusanos como m\u00e1xima forma de violencia y desconocer el aburrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego los ni\u00f1os de la fila empezaron a saber cu\u00e1nto era un d\u00eda, cu\u00e1nto med\u00eda la semana; tuvieron conciencia del tiempo. Crecieron. Oliva, la mayor de todos, dej\u00f3 la casa de la esquina por un amor que vino de afuera, se cas\u00f3 de negro, no sab\u00eda ni cocinar y es que en la casa de la esquina, Mar\u00eda era la que se encargaba de esos oficios \u00abrudos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Una novela<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"574\" src=\"https:\/\/www.jacom.co\/larevista2\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/MA\u00a1quina-de-escribir-Olivaweb-1024x574.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1580\" srcset=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/MA\u00a1quina-de-escribir-Olivaweb-1024x574.jpg 1024w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/MA\u00a1quina-de-escribir-Olivaweb-300x168.jpg 300w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/MA\u00a1quina-de-escribir-Olivaweb-768x430.jpg 768w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/MA\u00a1quina-de-escribir-Olivaweb.jpg 1421w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>M\u00e1quinas de escribir de Oliva Sossa de Jaramillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la d\u00e9cada de los setenta Oliva escribi\u00f3 <em>La casa de la esquina<\/em>, una novela in\u00e9dita todav\u00eda guardada en una caja de cart\u00f3n que contiene adem\u00e1s toda su obra y memoria escrita. Reescrita, mecanografiada, corregida en azul, h\u00fameda, amarilla por el tiempo. Esta novela, escribi\u00f3 Oliva en un papel suelto, \u00abnos devuelve a un mundo limpio, id\u00edlico, con aromas de nardos y azucenas refrescantes, amores que devuelven al alma la inconsciencia perdida entre las brumas del televisor y la magia demoledora del computador que reproduce escenas de sexo y violencia a un mundo \u00e1vido de poder y dinero\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta novela contiene el material en prosa m\u00e1s extenso que ha escrito Oliva y cuenta su infancia al lado de doce ni\u00f1os en esa casa, narra c\u00f3mo es llegar al \u00abtemido mundo de los adultos\u00bb y c\u00f3mo otra vez, en otra casa, esta vez la suya, vuelve a estar acompa\u00f1ada de doce ni\u00f1os, todos salidos de su barriga. Este relato es filigrana de la imagen literaria hecha documento hist\u00f3rico. En este texto, los ojos de Oliva permancen dentro develando su mundo interior, mientras que el exterior solo aparece en lo que se mira por su ventana.<\/p>\n\n\n\n<p>Al momento de su nacimiento, en 1928, el primer carro hab\u00eda llegado a Jeric\u00f3 en mula hac\u00eda apenas cuatro a\u00f1os. La luz el\u00e9ctrica ten\u00eda un poco m\u00e1s de 20 a\u00f1os y solo encend\u00edan los bombillos durante la noche. Despu\u00e9s de Medell\u00edn, Jeric\u00f3 fue el primer municipio de Antioquia en tener luz el\u00e9ctrica, lo cual sentar\u00eda un precedente importante para el crecimiento de diferentes industrias, sobre todo textiles.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1930 funcionaba en el parque el Club Colombia, un lugar con \u00abderecho de admisi\u00f3n reservado\u00bb que solo acog\u00eda a personas de la \u00abalta sociedad\u00bb: pol\u00edticos, empresarios o intelectuales, serv\u00eda como sala de recepciones y tertuliadero literario. La entrada de las mujeres all\u00ed se consideraba inmoral e impropia. M\u00e1s tarde, en los bajos de este edificio funcion\u00f3 el Caf\u00e9 femenino, el cual administraba una se\u00f1ora \u00abde lo m\u00e1s empinado\u00bb llamada Conchita Uribe. Fue el primer caf\u00e9 que signific\u00f3 para la mujer jericoana un espacio de liberaci\u00f3n en el que el clero y una sociedad profundamente conservadora dejaban de tener relieve. Fue en esta d\u00e9cada en la que las mujeres empezaron a concurrir otros caf\u00e9s, a acceder a una educaci\u00f3n formal y a participar en la vida p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres de los seis colegios que hab\u00eda en Jeric\u00f3 mientras creci\u00f3 Oliva eran femeninos: Colegio de la Presentaci\u00f3n (1906), Colegio de Mar\u00eda (1916) y Colegio del Perpetuo Socorro (1938). Cuenta el comunicador Nelson Restrepo Restrepo que \u00abTodos eran privados, algunos con cierto apoyo del ente municipal con auxilios y dotaci\u00f3n. Se acced\u00eda de manera libre, en todos se pagaba matr\u00edcula y mensualidad. Unos con mayor exigencia en libros, uniformes y elementos de estudio lo que hac\u00eda que accedieran personas de familias pudientes\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>La infancia, Antioquia y las mujeres que escriben<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"685\" src=\"https:\/\/www.jacom.co\/larevista2\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-jovenweb-1024x685.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1577\" srcset=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-jovenweb-1024x685.jpg 1024w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-jovenweb-300x201.jpg 300w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-jovenweb-768x514.jpg 768w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-jovenweb.jpg 1166w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La infancia de Oliva estuvo inmersa, entonces, en una \u00e9poca de grandes cambios industriales, pol\u00edticos y culturales del pa\u00eds. Por un lado, las ciudades m\u00e1s grandes recibieron el impacto de la modernizaci\u00f3n y de los movimientos liberales y por otro, se consolidaron importantes grupos de artistas e intelectuales. En Medell\u00edn, desde hac\u00eda algunos a\u00f1os, los Panidas ya hab\u00edan provocado un alboroto en las letras de Antioquia con Tom\u00e1s Carrasquilla, Le\u00f3n de Greiff, Luis Tejada y otros que sumaron trece. En 1919, La Sociedad de Mejoras P\u00fablicas convoc\u00f3 el primer concurso de literatura femenina en el que participaron 52 mujeres y revel\u00f3 los temas, los miedos, las formas, los recursos, el humor y el conocimiento de las nuevas escritoras antioque\u00f1as en la artesan\u00eda de las historias. Tom\u00e1s Carrasquilla dir\u00eda de este concurso:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p><strong><em>\u00abPara la gente filistea, rancia y pacata, que ve en las letradas algo nefando y abominable, aquel concurso asumi\u00f3, desde luego, caracteres de cosa escandalosa. [\u2026] Para otros, no muy cristalizados en los en los prejuicios, aquello era un avance imprudente y prematuro, hacia un adelanto que no cabe todav\u00eda en nuestra \u00e9poca y en nuestro ambiente. En cambio, los esp\u00edritus nuevos, fundidos en los moldes de evoluciones y progresos, vieron en la ocurrencia algo sublime y redentor. Los m\u00e1s entusiastas, empero, aseguraban que no llegar\u00eda a d\u00edgito el n\u00famero de producciones enviadas, creyendo no pocos en que el concurso ir\u00eda a declararse desierto. \u00bfQu\u00e9 mujeres iban a escribir en Antioquia?\u00bb (Citado en P\u00e9rez, 2000).<\/em><\/strong><\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En 1922 Lola Gonz\u00e1lez Mesa, educadora y rectora del Instituto Central de Mujeres \u2014el actual CEFA\u2014 y m\u00e1s tarde de Bellas Artes, \u00abdijo en una conferencia dictada en el paraninfo de la Universidad de Antioquia que las se\u00f1oritas de clase media, \u201cen los \u00faltimos doce a\u00f1os han llevado a cabo un verdadero despertar m\u00e1s consciente y m\u00e1s lleno de deberes que cumplir. Era imposible para la mujer resignarse a llevar solamente una vida de costurero y visitas, de ser una mu\u00f1eca preciosa en espera de marido, y cuando \u00e9ste llegara, someterse incondicionalmente a su voluntad\u201d\u00bb (Londo\u00f1o, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>Oliva era una de esas mujeres que cuando se cas\u00f3 no sab\u00eda ni cocinar ni coser. Cuando empez\u00f3 su vida \u00absencilla de mujer de clase media\u00bb se encontr\u00f3 sin saber c\u00f3mo despachar al marido \u2014mensajero del Banco cafetero y amante de la pesca\u2014 para el trabajo. El primer d\u00eda no pudo prender el fog\u00f3n de la hornilla que funcionaba con carb\u00f3n, le dieron las ocho de la ma\u00f1ana, \u00e9l lleg\u00f3, ella corri\u00f3 y se escondi\u00f3 avergonzada de no saber preparar un chocolate espumoso con una arepa. Luego fueron llegando los hijos a la nueva casa, uno tras otro, cada a\u00f1o uno: Maria Isabel, Mariaelena, Antonio Jos\u00e9, Carlos Eduardo, Luz Mar\u00eda, Francisco Javier, Jorge Alberto, \u00c1lvaro, Ana Sof\u00eda, Rosalba, Mar\u00eda Eugenia y Luz Amparo. Las \u00faltimas fueron gemelas. Mientras tanto, escrib\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando menos pensaba uno estaba durmiendo y a las dos o tres de la ma\u00f1ana la m\u00e1quina de escribir nos despertaba: \u201cchiqui, chiqui, chiqui\u201d, se le vino un poema. En el bolsito no le pod\u00eda faltar su libreta y su lapicero. Usted estaba hablando con ella y dec\u00eda: \u201cperdoname\u201d y sacaba la libreta para escribir alguna cosa\u00bb, cuenta su hija menor, Amparo, la que la cuida y quien adem\u00e1s guarda como recuerdo preferido el de su madre dando clases de mecanograf\u00eda en casa con cinco m\u00e1quinas de escribir a las que les tapaba las teclas con esparadrapo.<\/p>\n\n\n\n<p>Oliva trabaj\u00f3 como tesorera municipal, secretaria del concejo municipal, secretaria acad\u00e9mica del Inem Roblecabildo, directora de la secci\u00f3n literaria del peri\u00f3dico Ecos del Piedras y fue miembro del Centro de Historia de Jeric\u00f3. \u00c9ste \u00faltimo fue su casa literaria durante muchos a\u00f1os. En la Revista Jeric\u00f3, \u00f3rgano del Centro, hizo sus primeras publicaciones que con los a\u00f1os se acumularon volvi\u00e9ndose uno de los repositorios m\u00e1s importantes de su obra.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los libros<\/strong><\/h4>\n\n\n\n<p>Oliva public\u00f3 su primer libro <em>Cuando pasa la brisa. Poemas<\/em> el 26 de diciembre de 1978 a sus 50 a\u00f1os. En ese mismo a\u00f1o, la Revista Jeric\u00f3, present\u00f3 una lista de 82 escritores locales y solo 7 eran mujeres entre las que se encontraba Oliva: Luz Bohorquez de Raigosa, Madre Laura Montoya, Dolly Mej\u00eda, Ruth Mesa de Isaza, Fabiola Mesa Buitrago, Oliva Sossa de Jaramillo y Luz Vallejo Zuluaga. El segundo libro, <em>Tierra quemada<\/em>, lo public\u00f3 en 1981; el tercero, <em>Vino tinto<\/em>, en 1990; y el cuarto, <em>Me contaron las estrellas<\/em>, en 1995. <a href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=efKHqqMxNUE\">Todos sus libros<\/a> fueron producto de una formaci\u00f3n autodidacta en el oficio de escribir que Oliva ejerc\u00eda de manera incansable. \u00abElla era muy independiente. El liderazgo de una mujer en ese tiempo era muy escandaloso\u00bb, atina a decir Amparo sobre el hecho de que su madre todo el tiempo escribiera y que en el pueblo fuera una figura visible por eso, por asumirse como escritora, como una mujer creadora. Su esposo parece no haberlo soportado; una vez le dedic\u00f3 una canci\u00f3n que dec\u00eda \u00abpara qu\u00e9 los libros\u00bb y se fue. Oliva qued\u00f3&nbsp;al cuidado de sus doce hijos y dicho evento atravesar\u00eda el resto de su obra.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os noventa, Oliva, Faustina Alzate, Jos\u00e9 Jairo Pel\u00e1ez, y Silvio Villa, todos escritores, conformaron La Pe\u00f1a Literaria: un grupo de lectura y discusi\u00f3n de textos que adem\u00e1s ten\u00eda por objeto una publicaci\u00f3n mensual en papel, dise\u00f1ada en m\u00e1quina de escribir, llamada Luna llena. Esta revista se distribu\u00eda en fotocopias, de pocas p\u00e1ginas, en todo el pueblo; en la editorial reflexionaba acad\u00e9micamente sobre el proceso creativo de la escritura y en las siguientes p\u00e1ginas publicaba textos de los escritores miembros e invitados y contaba con las ilustraciones de dibujantes locales como Jos\u00e9 Jairo Pel\u00e1ez y Alonso Santa. \u201cMi mam\u00e1 se sentaba con un grupito, se sentaban a tertuliar, tomaban vino. Les ofrec\u00eda algo, almuerzo y tinto. Y nosotros, chiquitas, no entend\u00edamos nada\u201d, recuerda Amparo de estas reuniones que precedieron los m\u00e1s de cien n\u00fameros de Luna llena.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"699\" src=\"https:\/\/www.jacom.co\/larevista2\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-y-Silvio-Villa-1-1024x699web.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1574\" srcset=\"https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-y-Silvio-Villa-1-1024x699web.jpg 1024w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-y-Silvio-Villa-1-1024x699web-300x205.jpg 300w, https:\/\/www.jacom.co\/revista\/wp-content\/uploads\/2023\/05\/Oliva-y-Silvio-Villa-1-1024x699web-768x524.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Oliva hac\u00eda poes\u00eda cl\u00e1sica. La familia, la casa, el amor, la modernizaci\u00f3n, la injusticia, la religi\u00f3n y su entorno inmediato fueron los temas que abord\u00f3 tanto en su obra publicada como en la que permanece in\u00e9dita.\u201cDo\u00f1a Oliva le hizo poemas a todo el pueblo, por encargo o por la motivaci\u00f3n de ella\u201d, dice Silvio Villa quien adem\u00e1s la recuerda como una mujer que escrib\u00eda todo el tiempo, imparable en su af\u00e1n creativo. \u00c9l, tanto como muchas de las personas cercanas al proceso literario de Oliva, reclaman que la mayor\u00eda de su obra no est\u00e9 publicada. A menudo Oliva mencionaba la dificultad que supone la publicaci\u00f3n de un libro por la complejidad del asunto editorial y, principalmente, porque un libro, dice ella, necesita padrinos, es decir, de unos \u201cotros\u201d ilustrados que avalen la obra. Oliva se cans\u00f3 de eso, pero sigui\u00f3 escribiendo y, sobre todo, leyendo. La l\u00ednea: \u201cEscribo para un mundo simple, descomplicado\u201d es parte de un poema que se titula \u201cLos otros\u201d, aparece en el libro Vino tinto (1989), y contiene la esencia de su obra que est\u00e1 llena de asombro por las cosas que tiene justo frente a sus ojos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<p>Referencias<\/p>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Sastre, Paloma. (2000). Antolog\u00eda de escritoras antioque\u00f1as, 1919-1951. Medell\u00edn: Secretar\u00eda de educaci\u00f3n y cultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Londo\u00f1o Vega, Patricia. (2003). La vida de las antioque\u00f1as, 1890-1940. Banco de la Rep\u00fablica. Recuperado de http:\/\/www.banrepcultural.org\/revista-72.<\/p>\n\n\n\n<p>Izquierda: Silvio Villa; derecha: Oliva Sossa de Jaramillo. Foto: cortes\u00eda de la familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada pueblo tiene qui\u00e9n lo escriba. 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