Bomarzo, una casa que congrega arte, cultura e historia

Bomarzo Jericó

Bomarzo es un centro cultural y de circulación de arte que llegó a Jericó por casualidad, pero que sin saberse era esperado por años. Este lugar espera convertirse en el epicentro del arte en el Suroeste antioqueño y salvar la historia que conservaba una casa vieja de Jericó, La Casa de la Joven.

Por Juliana Palacio
Ilustración: Laura Ospina Montoya

Bomarzo es un espacio que, apoyado en una convicción de mecenazgo, se convirtió en un refugio que busca acoger y congregar artistas que vean en un mismo lugar: un hogar, un taller y una galería. De este modo, las instalaciones se dividen en dos plantas: en la planta alta encontramos 35 salones, de los cuales unos se prestan para ser dormitorios de los artistas y otros, sus talleres.  Ellos no deben pagar por hacer uso de estas instalaciones. ¿Cómo se financia entonces Bomarzo? En la planta baja del centro cultural se encuentra toda la actividad comercial que hace posible el sueño que hace un año y medio empieza a hacerse realidad para Fernando Fernández, artista que da vida a Bomarzo. Así, en en el primer piso encontramos una librería de libros usados que son prestados dentro de las instalaciones, pero que también se encuentran a la venta; además, hay un espacio de cine arte, una galería donde todas las obras están a la venta—, un café, una dulcería, un bar, entre otros puntos comerciales que además de financiar el proyecto rescatan también la cultura alrededor de la cocina, el café y la dulcería que caracteriza el pueblo jericoano.

Además de ser hogar de artistas y lugar de divulgación del arte, Bomarzo es un centro cultural en todo el sentido de la palabra. Los artistas que allí se congregan asumen un papel social y educativo con la comunidad jericoana, pues dando uso a las instalaciones de Bomarzo, orientan talleres artísticos y formativos que apuestan a la potencialización del espíritu artístico de los jericoanos. Su apertura al público y al aprendizaje hace que Bomarzo se convierta en el centro cultural más importante de Jericó con extensión hacia el Suroeste de Antioquia.

Bomarzo Jericó
Bomarzo Jericó, Antioquia. Foto: Carolina Sánchez.

Dentro de las proyecciones que tiene Fernando Fernández se encuentra la posibilidad de crear alianzas con diferentes entidades, para así poder en un momento dar un apoyo salarial a los artistas alojados en Bomarzo. También espera poder brindar diferentes clases gratuitas a la comunidad jericoana orientadas por los residentes del centro, para que así, compartan con la municipalidad sus conocimientos artísticos.

¿Cómo llega Bomarzo a Jericó?

Fernando Fernández, un artista oriundo del municipio de Fredonia, Antioquia, cuenta que “andaba con su trapito tocando puertas”, pero mientras alcanzaba más éxitos no dejaba de ser consciente que varios de sus colegas, también talentosos, no habían contado con la misma suerte. Por esto decidió inaugurar la galería Arte Latino en la ciudad de Medellín. Esta buscaba recibir los cuadros de sus colegas y darlos a conocer, siendo así un apoyo para el posicionamiento de nuevos artistas. Con el paso del tiempo abrió también la Galería Cibeles y posteriormente Mundo arte | Galería.

Mientras tanto, en Jericó, Antioquia, un municipio ubicado a tres horas en carretera de Medellín, pese a ser patrimonio arquitectónico de la nación y ser la casa y cuna de la Santa Madre Laura, estaba a punto de perder una de sus instalaciones más emblemáticas: La Casa de la Joven, que con el paso del tiempo y sin que alguien limpiara el polvo y reparara las grietas, estaba determinada a un futuro nefasto pues no se contaban con los recursos para reconstruirla. Esta casa, que cuenta tantas historias jericoanas y que recibió con calor a las mujeres campesinas que querían estudiar en el pueblo y luego recibió cientos de niños y jóvenes para acompañarles en diferentes actividades culturales y formativas, estaba destinada a ser en el peor de los casos un terreno gris y baldío, un parqueadero.

Desde Medellín, el espíritu mecenas de Fernando Fernández no para y se incrementa cuando, inspirado en el libro Bomarzo del Argentino Manuel Mujica, se plantea un proyecto que parece ser ambicioso: instaurar un Bomarzo que, como en el relato pero a pequeña escala, sirva de hogar, taller, y galería para diferentes artistas del país que necesitan apoyo para posicionarse como él lo hizo en su momento, pero que a su vez sea una espacio de promoción cultural.

 

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