Plantas, rocas y huesos leves en la obra de María Cecilia Botero Merino

Maria Cecilia Botero Merino. Fotografía: David Estrada Larrañeta.

La obra de la artista plástica María Cecilia Botero Merino materializa la levedad de elementos del mundo natural y nos habla de un paso por los tejidos de la vida y la muerte. Maya. Deidad que gobierna el sueño de la realidad. Ilusión del mundo y de la materia estará hasta el 26 de mayo de 2019 en el salón principal del Museo Maja de Jericó, Antioquia.

Por Laura Ospina Montoya
Fotografías: David Estrada Larrañeta

Al fondo de una gran sala de exposición de paredes rojas se ve lo que parece un papel tapiz y, en en las inmediaciones, una serie de partículas flotantes difíciles de enfocar. Desde la entrada se percibe la necesidad de ir a buscar la obra en silencio. Una vez se está cerca, hilos, plantas, ramas, rocas y huesos, pequeños todos, provocan una inmersión en el espacio que solo admite precisión en la mirada.

Esta obra se asemeja al instante de una detonación orgánica en el que cientos de pequeñas piezas quedaron suspendidas en el aire. Puede pensarse entonces en un bosque fragmentado y aéreo que aborda un ciclo vital hilado con detalle extremo. Por eso el espectador percibe necesariamente un gesto obsesivo en el acto de anudar, trazar, suspender. «Cuando estaba en mi taller y estaba haciendo las redes con las las piedras, me sorprendí que creando una estructura tan aérea, esta se convirtiera en un muro, en algo pesado. Se iba conformando la materia. Tengo la sensación de que la obra es una desmaterialización, como un estado anterior a la existencia, un antes de la materia», dice María Cecilia.

Durante diez días, esta artista preparó la sala en compañía de un equipo de seis mujeres y cuatro hombres que tejieron en la sala y fueron partícipes de la elaboración de esta gran malla. Durante más de un año, María Cecilia preparó el material con la meticulosidad de una taxónoma para guardar las plantas, las ramas, hacer más de mil ilustraciones botánicas, elegir las rocas y limpiar huesos de peces y de una zarigüeya.

Maria Cecilia Botero Merino. Fotografía: David Estrada Larrañeta.
Maria Cecilia Botero Merino y sus ayudantes. Fotografía: David Estrada Larrañeta.

«Con mi obra me gusta sorprender, sobre todo con las cosas que están en el cotidiano; vas caminando por la vida, súper rápido y de pronto el arte hace que vos digás: ay, un momentico. Parás, observás, das otra mirada. Entonces mi llamado es a que se mire el mundo desde otro lugar», concluye Maria Cecilia.

Maria Cecilia Botero Merino. Fotografía: David Estrada Larrañeta.
Maria Cecilia Botero Merino. Fotografía: David Estrada Larrañeta.

 

Carteras migrantes | “Yo hablo con la arcilla“: Lilly Lerner

Voces y carteras. Lilly Lerner. Fotografía de Guillermo Melo

Lilly Lerner es nieta de una inmigrante que llegó a Medellín en 1928 con uno de los primeros grupos de mujeres judías. En su memoria y especialmente la de su madre Jaika, Lilly ha creado una obra llamada Voces y carteras que rinde homenaje a su comunidad a través de la creación de una serie de carteras en arcilla que evocan las voces del mundo femenino, de la vida cotidiana y del acto migrar.

«Entre nosotros los judíos tenemos una organización dentro de la comunidad en la que nosotros enterramos a nuestra propia gente, sin parafernalias, sin nada complicado, simplemente la gente se muere, se limpia y se entierra en una cosa de madera. En esa organización limpian los muertos. Cuando mi mamá se murió, muchas de las señoras, que son señoras elegantes, pusieron su vanidad a un lado, se tomaron sus dos aguardientes, limpiaron el cuerpo de mi mamá y la enterraron. De eso no les puedo decir el agradecimiento que les tengo a ellas. La amistad es más importante que Gucci. Entonces cada una para mí, cada cartera es muy importante, pero para decirle la verdad yo no soy ceramista sino contadora de historias y lo que pasa es que yo simplemente hablo con la arcilla», cuenta Lilly sobre algunas de las razones que inspiraron este homenaje a las mujeres que, dice, moldearon su infancia. Ellas llegaron a Colombia entre 1927 y 1948 y la madre de Lilly fue una de las primeras bebés de este grupo que nacieron en Medellín. Según cuenta Lilly, en ese periodo de tiempo llegaron alrededor de 150 mujeres judías a la ciudad. Su madre y abuela fueron cacharreras en Guayaquil .

Mujeres migrantes Lilly Lerner
Grupo de mujeres judías en Medellín. Esta fotografía hace parte de la exposición Voces y carteras, de Lilly Lerner en el Museo Maja de Jericó | Cortesía Museo Maja de Jericó.

Este tributo tuvo lugar en 2016 cuando en uno de sus viajes a Medellín, su ciudad natal, Lilly decidió ir a los cementerios donde están enterradas estas mujeres y recrear una de las tradiciones judías en las que el visitante deja una roca en la tumba como símbolo de «la memoria y el legado – una manera de demostrar que la memoria del individuo aún vive». En lugar de dejar una roca, Lilly puso estas carteras de arcilla como una forma reflejar en un objeto las historias de estas mujeres.

Voces y carteras. Lilly Lerner. Fotografía de Guillermo Melo.
Fotografía de Guillermo Melo González.

Por eso, estas carteras funcionan en la obra de Lilly como retratos. Todas son diferentes y cada una conserva la historia de vida, que además Lilly escribe, de una mujer migrante. Para el curador de esta exposición, Saúl Álvareza Lara «es la representación de las carteras que llevaban a todas partes: a las visitas, al trabajo, a las reuniones de amigas, a los paseos y las identificaban, Lilly Lerner recuerda a su madre, a sus tías, a las amigas de su madre; recuerda la multitud de voces que viven, hablan, ríen o lloran. Voces  y carteras que son el retrato de ellas, de un momento, de una comunidad».

«Ellas eran jóvenes cuando llegaron. Cada una me contó una historia y no solamente a mí. Si usted piensa en su propia historia hay alguien que carga una cartera y le cuenta una historia. Y es una historia universal, es una historia de la sobrevivencia y del sobreponerse», concluye Lilly.

Esta exposición estará en el Museo Maja de Jericó hasta el 26 de mayo de 2019.

Homo Logo Ludens se expondrá en el Maja

Alfredo Luis Velásquez Elorza

Una serie de 18 obras de collage del artista Luis Vásquez Elorza se expondrá en el Museo MAJA desde el mes de abril. Otros cuatro artistas también inaugurarán la muestra general con pintura, fotografía, instalación y cerámica.

Artefactos, máquinas e invenciones humanas hechas a partir de libros; recortes de personajes de obras del arte bizantino y pinturas de flores tomadas de estampados textiles, componen una serie de 18 piezas del artista Luis Vásquez Elorza las cuales  estarán disponibles al público en el Museo de Antropología y Arte de Jericó —Maja— entre el 6 de abril y el 26 de mayo de 2019.

Luis Vásquez Elorza es maestro en Artes Plásticas de la Universidad de Antioquia. Su obra es fundamentalmente política y social y el uso que hace de los materiales y de las técnicas, mixtas en su mayoría, evidencian una búsqueda constante de mensajes potentes. En particular, esta serie de collage, iniciada en el 2016, propicia reflexiones en torno al uso de la tecnología, el conocimiento y su ética. Homo Logo Ludens quiere decir El hombre que juega con el conocimiento. Según su autor, “una condición que caracteriza a los individuos de nuestra especie, quienes autoproclamados en la cúspide de la cadena trófica y custodios de una vasta herencia de saberes y conocimientos, sigue esclavo a los más básicos y egoístas impulsos a la hora de ser consciente de  su actuar en el contexto colectivo”.

Estas creaciones exploran entonces, a través de un contraste sutil entre materiales y conceptos, la idea de una humanidad que a pesar de la capacidad creativa la cual le ha permitido desarrollar medios, herramientas y procesos para conocer e ir más allá de sus sentidos, pareciera estancarse en impulsos más viscerales: el egoísmo, la banalidad y la avaricia.

De esta manera, explica el artista, y amparado en discursos creados en otros tiempos y poco actualizados a la presente realidad social y natural, en instituciones, corporaciones y líderes quienes abanderan sus acciones en defensa de intereses que benefician a un grupo cada vez más pequeño de la colectividad, revela una serie de efectos contrarios que a la larga puedan acarrear en el más amplio sentido de la vida.

Es así como Vásquez Elorza aborda los discursos políticos actuales pero desde las paradojas: la “búsqueda” de la paz a través de la violencia, una “democracia” monopolizada y perseguidora de la diversidad de pensamiento, la promoción de la idea del eterno crecimiento económico en un planeta con recursos limitados.

La actualidad y los hechos que nos rodean, culturales y naturales, son el insumo que este artista tiene para plasmar su  comprensión del momento histórico que afrontamos como habitantes de este planeta. “Ser conscientes de ello puede significar la diferencia entre la construcción de una existencia equitativa y justa, acorde y consecuente con el autoproclamado lugar que ocupa nuestra especie en la cadena de la vida” concluye.

Esta obra fue ganadora de Estímulos a la creación en 2016 del Instituto de Cultura y Patrimonio de Antioquia. Además ha sido expuesta en laFundación Diego Echavarría Misas de Itagüí en el 2016, en el Parque Biblioteca Fernando Botero de San Cristóbal, Medellín en 2017; y en el Museo Universitario Universidad de Antioquia —MUUA— en 2018.

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